Hace algunas semanas hablamos sobre Qué se considera dinero y cómo funciona, en un segundo post vimos los Tipos de dinero que existen y qué grupos los mueven. Hoy vamos a ver la parte más interesante: cómo se crea. Para ello he elaborado este macro-post con imágenes y vídeos; la relevancia del tema y los mitos y concepciones erróneas que nos enseñan sobre ello lo merecen. He intentado ser lo más claro posible, aunque a veces es difícil y posiblemente tengas que parar a pensar al leer alguna parte ya que es un poco abstracto y sobre todo va en contra de tu creencia. Te vas a quedar perplejo/a.
Explicar cómo se crea el dinero es la parte más interesante y las más compleja por un motivo, lo que se explica en la mayoría de libros de texto universitarios y lo que se transmite en los medios de comunicación día sí y día también es erróneo. Lees bien, lo que se enseña en la universidad y lo que te dicen en el telediario y el periódico es incorrecto. Como referencia principal debo citar otro magnífico paper del Banco de Inglaterra; “Money creation in modern economy” y los vídeos y post de la web Positive Money que viene haciendo un trabajo de divulgación en este sentido en Reino Unido.
Hace un par de semanas leí el libro “Quantitative Trading: How to build your own algorithmic trading business” de Ernest P.Chan. Estaba buscando en la red algo sobre «pair trading» y técnicas de «market neutral» —no recuerdo exactamente el qué— cuando di con él por casualidad. Justo lo que estaba buscando desde hacía algunas semanas, el libro me duró tres días.
Es el primer libro que explica cómo un trader independiente —trader “retail” en jerga inglesa— puede realizar trading cuantitativo por su cuenta, convertirlo en un negocio personal y competir en el mercado con las grandes instituciones y hedge funds.
El post anterior (El dinero en la economía moderna) creó bastante expectación entre algunos de vosotros, recibí unos cuantos emails sobre la creación del dinero y lo sorprendente que os va a parecer. Aparecerá la semana que viene, porque antes he considerado necesario escribir este sobre los tipos de dinero que existen.
Nombrar en frío la palabra dinero, es como querer explicar la palabra vida o felicidad, términos dispersos y concretos a la vez, abstractos y corporales, del que todos conocemos múltiples ejemplos pero no podemos abarcar toda su magnitud en una frase. Sin embargo es trascendental conocer bien qué es en esencia, cuál es su naturaleza y sobre todo cómo se crea.
Te vas a quedar sorprendido de lo segundo (lo veremos en el próximo post).
Las personas de todo el planeta lo utilizamos para comprar bienes y servicios, pagar obligaciones y cobrar trabajos o para cumplir contratos y garantías. La economía contemporánea no se puede entender sin el dinero y la confianza en él como medio de pago. Y a pesar de esta importancia vital, no existe un acuerdo universal sobre lo que es el dinero en nuestros días.
La naturaleza del dinero ha cambiado de forma sustancial a lo largo del tiempo, por esa razón vamos a hablar de el dinero en la economía moderna. Este se conforma de tres tipos:
(1) Moneda
(2) Depósitos bancarios
(3) Reservas de los bancos centrales
Y lo que más te va a sorprender es que la mayor parte del dinero existente en el mundo está formado por depósitos bancarios creados por los bancos comerciales para ellos mismos.
¿Qué es y qué se considera dinero?
El comercio existe desde que existe la civilización, el dinero apareció más tarde. El comercio apareció en el neolítico, hace aproximadamente 10.000 años, con las primeras formas de agricultura y ganadería como forma de producción alimenticia programada, los cazadores nómadas pasaron a ser cazadores recolectores, lo que hizo que se produjeran excedentes de producción que podían intercambiarse con otros productos de otras personas que los necesitaban y necesitaban ese alimento, dando a cambio otra cosa. Esto propició la primera forma de trueque y la aparición de los precios relativos. Hablamos por tanto de la primera aparición de los precios; precio e intercambio. Este fue un elemento que permitió progresar a los distintos clanes y posteriormente sociedades, propiciando la especialización de las profesiones.
Con el paso de los milenios y la evolución de las sociedades y economías hacia formas de organización más complejas y esperanzas de vida más elevadas, se precisaban formas de intercambio más eficiente, ya que el trueque implicaba una demanda unipersonal y una oferta unipersonal, algo lento y que era difícil de adaptar a las exigencias inmediatas de cada persona, necesitando además conocer a la contraparte.
Este inconveniente hizo que aparecieran bienes más fácilmente intercambiables que otros, adoptándose como una especie de estándar, más que por su uso (para el demandante) por su liquidez. Así distintas civilizaciones en distintos épocas adoptaron como moneda de cambio alimentos, conchas, metales, plumas o piedras preciosas.
La selección darwiniana que ofrece el paso del tiempo fue eliminando en desuso parte de estos bienes como dinero hasta dejar solo al oro y la plata, por su aceptación general y la conservación de su valor en el tiempo. Posteriormente se necesitó una unidad de cuenta, saber qué cantidad de oro o plata contenía cada trozo que se entregaba, por eso se comenzaron a certificar oficialmente (reinos, bancos, gobiernos) mediante la acuñación en monedas[1] de esos metales, de forma que garantizaban la cantidad intercambiada y ofrecían la confianza necesaria para comerciar. Podemos considerar al oro y la plata como dinero en sentido moderno.
La forma tradicional de definir el dinero es describir las funciones que desempeña. Se conocen tres.
1) Tiene valor en sí mismo a lo largo del tiempo. Algo que tiene valor es algo sobre lo que se tiene expectativas que tenga valor a lo largo del tiempo. Por ejemplo una inversión inmobiliaria tiene un valor que probablemente aumente en el tiempo, sin embargo un alimento es un bien perecedero que perderá su valor e lo largo del tiempo, previsiblemente poco, hasta desaparecer. El dinero en si mismo, de forma nominal (no real), tiene valor a lo largo del tiempo que es el mismo (1 euro es 1 euro).
2) Es una unidad de cuenta. Antes de existir el dinero una cosa valía en función del número de unidades de otra cosa. El dinero es una unidad de cuenta en sí misma. Por ejemplo 1 café vale 1 euro, no hace falta hacer referencia a otro bien (1 café vale media barra de pan).
3) Es un medio de intercambio. Unido a lo anterior, el dinero es un medio de intercambio en sí mismo, podemos adquirir un bien sin necesidad de entregar otro, lo obtenemos a cambio del propio dinero. Antes de la aparición del dinero era necesario el trueque, con el dinero desapareció porque es un medio de intercambio.
Las tres funciones están unidas entre sí.
Como ya apuntaba Adam Smith, el dinero, a través de su fuerza como medio de cambio independiente, fue una parte esencial de la transformación que permitió pasar de una economía de subsistencia autárquica hacia a una economía de intercambio abierta.
Indicaciones
Una cuestión de confianza: el dinero como promesa de pago (I owe you o IOU)
Hace poco descubrí en la red un documento del Banco de Inglaterra titulado “Money in the modern economy:an introduction”, resulta que cada trimestre publican un bulletin sobre diversos temas del sistema financiero muy interesantes y abiertos al público. He utilizado el documento citado para escribir parte de este post, os recomiendo su lectura (en inglés).
En los inicios de la economía moderna -o sistema capitalista-, a finales del siglo XVIII, un herrero podía comprar el pan del día a cambio de una forja, pero hoy en día el tema es mucho más complicado. Entonces la transacción de productor a consumidor era inmediata, ahora no. En medio hay muchos agentes intermediando; el productor y consumidor no intercambian directamente sus productos y el tiempo en el que se transaccionan y comercian tampoco es el mismo. Hay envuelta muchísima gente y organizaciones de lugares muy dispares.
De la misma manera que los consumidores-productores de bienes autárquicos de hace dos siglos no querían consumir lo producido a la vez que era producido, tampoco ahora nosotros queremos consumir lo que otros producen en el momento en que su producción ha sido terminada. Es decir, hay un desfase de tiempo entre la producción y su consumo. Antes de la aparición del dinero en la economía moderna esto no se hubiera podido dar, todo se debía realizar al instante. En nuestros días es posible diferir el proceso mediante préstamos o promesas de pago, ya sea una tarjeta de crédito, un pagaré o un pago a plazos. De hecho el dinero en la economía moderna es un tipo especial de promesa de pago, que en terminología económica significa un activo financiero. Un activo financiero no es otra cosa que una promesa de cobro futura.
Las personas y resto de agentes de mercado poseemos activos por medio de los cuales transaccionamos en el mercado para poder vivir, unos son activos financieros y otros activos no financieros.
Hay dos cosas que llaman la atención en el gráfico que he confeccionado,
1) un grupo de activos no financieros que a su vez pueden ser activos financieros; oro y otros metales preciosos, materias primas y energía
2) la inclusión de los pasivos financieros, ya que los activos financieros lo son porque hay una contraparte para la que son pasivos o deudas financieras. Esto lo explico más adelante.
Los activos no financieros son lo que asociamos al patrimonio personal, término francés que copiamos en nuestro código de comercio y leyes contables, desde los bienes inmobiliarios como la vivienda en caso de una familia, a lo que se denomina bienes de capital en el mundo empresarial, como la maquinaria, las instalaciones… Los activos no financieros suelen generar bienes o servicios finales, desde el confort que nos ofrece nuestro hogar hasta la ropa elaborada por una empresa. Sin embargo no se utilizan como elemento de pago/cobro, como dinero, salvo las materias primas, metales preciosos y energía que se pueden utilizar tanto como activos no financieros como financieros. Es lo que en el mundo anglosajón se conoce como commodities, los principales mercados de futuros del mundo desde su invención son de commodities, de hecho el mercado de futuros financieros nació de la necesidad de asegurarse compras de materia prima a un precio cerrado, tal es el caso de las cosechas de cereal, el mercado financiero más antiguo de la civilización. A nivel particular o personal suelen ser activos no financieros siempre, salvo que seas un trader profesional.
Los activos financieros son una promesa de pago de alguien que participa en la economía hacia una persona, una empresa o una institución pública. Un activo no financiero puede crear uno financiero, tal es el caso de un arrendador que alquila su vivienda y obtiene de ello (1) una promesa de pago por parte del inquilino en el momento de formalizar el contrato y posteriormente (2) una transacción financiera. Sin embargo los activos financieros no producen activos no financieros (salvo situaciones algunas límite de impago en el que se aceptan activos no financieros, como por ejemplo un inmueble por concurso de acreedores, pero que en el fondo pasan a tratarse como financieros en la mayoría de esos casos porque se espera revenderlos y especular con su valor de recuperación en el mercado), en su lugar lo que generan son pasivos financieros o, lo que es lo mismo, obligaciones deudas.
Esta es la gran diferencia entre un activo financiero y otro que no lo es; el activo financiero tiene como contraparte un pasivo financiero (deuda, obligación) mientras que la posesión de un activo no financiero no genera una contraparte. Si yo tengo un activo financiero, hay alguien en algún sitio que ha contraído una deuda financiera. Tu dinero en el banco constituye el activo financiero más común ¿verdad?, pues ese dinero constituye un depósito bancario en el banco, o lo que es lo mismo, financiación ajena (pasivo financiero) para su actividad. En otras palabras; tu dinero (activo) es una deuda para el banco.
En el medievo un mercante podía llegar a un trato con su cliente mediante una promesa de pago, aplazada o mediante otros bienes como trueque, se basaba en la confianza total de que la persona que le compraba le iba a pagar. Pero esta forma de cobro/pago no podía funcionar en la economía de mercado que comenzó a despertar a finales del siglo XVIII, donde el productor y consumidor no tenían por qué conocerse y había infinidad de transacciones. Resultaría lento en exceso y la necesidad de conocer en profundidad a todos y cada uno de los clientes en los que poder confiar el cobro futuro. Ni se puede conocer a todos los posibles clientes, ni llegar a un trato personalizado todos ellos ni depositar una confianza ciega.El dinero solucionó este problema.
El dinero es una institución social que resuelve el problema de falta de confianza y lentitud de las operaciones de trato único. Es también un pacto social porque es una promesa de pago en la que todo el mundo confía. Como todo el mundo confía en ella, aceptamos el dinero como contraprestación a nuestros servicios y productos sin necesidad de llegar a un trato personalizado y confiar en la otra parte, si nos paga con dinero el precio (unidad de cuenta) establecido, es suficiente.
Naturalmente la confianza en el dinero venía dada por el hecho de que los estados respaldaban su valor, primero había una garantía de mercado por medio de la acuñación en medidas estándar – siglos XVIII y XIX – y más recientemente en los estados garantizaban un cambio por el equivalente en oro y plata. En la actualidad no es así, ya que en 1971 el gobierno de los Estados Unidos rompió la convertibilidad de las monedas (primero a dólares) a oro. Desde entonces no existe un respaldo o garantía real que asegure su valor, de ahí su horrible nombre de dinero fiduciario, los bancos centrales intentan mantener su valor para que no se salga de ciertos límites en la medida de sus posibilidades (correlación con el PIB, inflación, tipos de interés, relación de divisas, etc), sin embargo y en última instancia el valor del dinero es un pacto social entre una persona/institución que ofrece/recibe algo y entrega/recibe dinero.A continuación pongo un pequeño resumen de la evolución de esa garantía de valor sacado de Wikipediahasta la situación de nuestros días (ausencia de ella):
En los siglos XVIII y XIX, muchos países tenían un patrón de dos metales, basado en oro y plata.
Entre 1870 y la Primera Guerra Mundial se adoptó principalmente el Patrón oro, de forma que cualquier ciudadano podría transformar el papel moneda en una cantidad de oro equivalente.
En el periodo entre guerras mundiales se trató de volver al Patrón Oro, si bien la situación económica y la crisis o crack del 29 terminó con la convertibilidad de los billetes en oro para particulares.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los aliados establecieron un nuevo sistema financiero en los acuerdos de Bretton Woods, en los cuales se establecía que todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y sólo el dólar estadounidense sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onza para los gobiernos extranjeros.
En 1971, las políticas fiscales expansivas de los EE.UU., motivadas fundamentalmente por el gasto bélico de Vietnam, provocaron la abundancia de dólares, planteándose dudas acerca de su convertibilidad en oro. Esto hizo que los bancos centrales europeos intentasen convertir sus reservas de dólares en oro, creando una situación insostenible para los EE.UU. Ante ello, en diciembre de 1971, el presidente de EE.UU., Richard Nixon, suspendió unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro para el público y devaluó el dólar un 10%. En 1973, el dólar se vuelve a devaluar otro 10 %, hasta que, finalmente, se termina con la convertibilidad del dólar en oro también para los gobiernos y bancos centrales extranjeros.
Desde 1973 hasta nuestros días, el dinero que hoy usamos tiene un valor que está en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás habitantes de un país, o zona económica, como forma de intercambio. Las autoridades monetarias y Bancos Centrales no pretenden defender ningún nivel particular de tipo de cambio, pero intervienen en los mercados de divisas para suavizar las fluctuaciones especulativas de corto plazo, con el objetivo de mantener a corto plazo la estabilidad de precios, y evitar situaciones como la hiperinflación, que hacen que el valor de ese dinero se destruya, al desaparecer la confianza en el mismo, o como la deflación.
Como ves la importancia de conocer bien la naturaleza y la creación del dinero es esencial para comprender como se genera la deuda en el mundo. Elementos fundamentales, no demasiado complicados pero que son la diferencia entre conocer como funciona la economía y se mueve su dinero (y deuda) y tener un grupo de conceptos en la cabeza bailando al son de la noticia periodística.
En el próximo post hablaré de los diferentes tipos de dinero y de cómo se crea el dinero, cuestión que desconoce casi toda la gente. Te quedarás soprendid@.
[1] Las primeras monedas acuñadas de las que se tienen constancia datan del siglo VII a.c. en la actual Turquía.
Estamos acostumbrados a escuchar todos los días “el PIB por aquí”, “el porcentaje de deuda en relación al PIB por allí”, “el crecimiento del PIB si será del 1%” y así. Todos los días en todos los medios, ya sea un artículo económico o el tertuliano más iletrado, todos hablan del PIB.
La guía se titula “PIB. (Progreso, riqueza y sociedad)”, en formato pdf, 28 páginas.
Es una palabra ambigua pero cargada de fuerza, que suscita controversias, significados de todo tipo -no meramente económicos- y sentimientos encontrados. Como explicaba en esta entrada –La dinámica del capitalismo-, la economía de mercado surgió de la vida material de las personas a partir del siglo XV, tres siglos después comenzaba a asomar la cabeza una nueva clase de economía de intercambio a nivel global, no solo dentro de la propia Europa o con oriente próximo a través del mediterráneo.
El término capitalismo en su acepción moderna apareció por primera vez en 1901 en la obra del sociólogo alemán Werner Sombart titulada El capitalismo moderno[1]. Término ignorado por Marx y todos sus antecesores, debido a que el capitalismo como tal no se dio hasta los años 1830 o 1840 cuando se comenzaron a notar los efectos de la revolución industrial. Es por tanto un fenómeno reciente de la historia económica, que sin embargo supuso “el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el neolítico”[2]
La transición del viejo sistema feudal -como organización de la sociedad- al sistema capitalista tiene diferentes rangos temporales dependiendo de las zonas geográficas, pero sus primeras manifestaciones surgen en el siglo XIII en las ciudades italianas. El intercambio y el comercio existen desde que existe la civilización, los romanos, fenicios y asirios ya comerciaban dentro del mediterráneo siglos antes del año cero. Sin embargo esas formas de comercio, carecían de la característica fundamental del moderno capitalismo que comenzaría a surgir en Inglaterra en el siglo XVIII; la intensidad en capital.
Si sumamos a las ferias, mercados, tiendas y bolsas europeas el descubrimiento de América, con la apertura de las vías de comercio internacionales y recursos procedentes de las nuevas latitudes conquistadas, más la abolición de las leyes por las que se mantenía en la pobreza extrema mantenida a las clases rurales en Inglaterra con su consecuente éxodo a las grandes urbes, tenemos el inicio inevitable de una forma de vida económica que aun en nuestros días la experimentamos cuando abandonamos el pueblo de nuestros padres para emigrar a la (gran) ciudad en busca de oportunidades laborales, ya sea en nuestro país o en otro.
Este tránsito del sistema feudal al incipiente capitalismo que podemos denominar «industrial», estuvo marcado por un capitalismo de estado en los diferentes reinos, que no fue otra cosa que una nueva forma de perpetrar el poder de los señores feudales pero esta vez asociados con los grandes mercantes en favor de los mismo señores, la vieja nobleza daba paso a la joven burguesía nacida del gran comercio. Sin embargo estas empresas estatales fueron derrumbándose en favor de las nuevas sociedades anónimas en manos privadas, y la prohibición de la Poor laws en Inglaterra en 1834 por la que se mantenían en la pobreza a los campesinos con caridad obligó a toda esa masa de gente a trasladarse a la gran urbe, sobre todo Londres, y sus suburbios a encontrar su sustento.
Esta intensidad de mano de obra con la intensidad de los nuevos procesos de producción (una pequeñito telar particular aumentaba la producción un campesino entre 40 y 50 veces) y la apertura a un mercado internacional transatlántico propiciaron lo que se conoce como la revolución industrial y el sistema económico que la hizo posible en el tiempo, capitalismo o sistema capitalista.
La economía de mercado que se desarrolló en las «economías-mundo»[3] donde había un espacio geográfico limitado y un polo constituido por una ciudad dominante, pasó a un espacio inmensamente más amplio, el mundo entero, lo global, cuando las rutas mercantiles a partir de que Colón, Vasco da Gama y compañía abrieran el paso a lo internacional. Este fue el inicio de lo que conocemos como economía mundial. Para desarrollarse el capitalismo necesitó de toda esta nueva economía mundial, no hubiera sido posible en un espacio limitado, como el mediterráneo o la Europa continental.
No voy a dar la definición tradicional de la palabra, porque no lleva a ningún sitio, no se entiende bien y es odiosa.
El capitalismo es el sistema económico que, desde principios del siglo XIX y por primera vez en la historia del hombre, ha permitido experimentar en masa el progreso material de las personas y sociedades que lo han adoptado, cuyo mecanismo de funcionamiento se basa en
– la intensidad en capital, que puede ser dinero, inversión tecnológica o capital humano,
– la propiedad privada, ya sea mediante acciones, tu casa o tus conocimientos,
– la libertad de movimientosy decisiones dentro de un marco normativo, -ya sea producir esto, venderlo a aquel o montar tu propio negocio.
Todo ello dentro de un mercado abierto de precios libres basados en la ley de la oferta y la demanda de mercado.
La palabra capitalismo tradicionalmente se asocia con dos elementos: capital y economía de mercado. La expresión que más se lee siempre es «medios de producción», no te líes, esto también es capital. Que no se te nuble la vista con la palabra capital con el símbolo del dólar impreso en papelitos. Por ejemplo yo tengo poco dinero y poco patrimonio, sin embargo tengo un gran capital; mi capacitación profesional y experiencia. Tu caso no es muy diferente: inviertes muchísimo en capital, de hecho eres un capitalista extremo, te formas constantemente para luego vender tus conocimientos en el mercado global. Leer este post probablemente sea una de esas cientos de inversiones que haces todas las semanas en tu propio capital, tu intelecto, aunque no seas consciente de ello. La otra expresión, economía de mercado, es la condición necesaria para su funcionamiento, si no hay un lugar donde intercambiar lo producido, el capitalismo no se puede dar. Uno de los puntos esenciales es que el mercado asigna de forma más o menos eficiente los precios de lo que se comercia –dentro de un marco normativo claro-, por eso la libertad de asignación de precios solo se da en una economía de mercado, con la particularidad de que es global, el globo terráqueo enterito.
Lo que diferencia al capitalismo de otros sistemas que se han dado a lo largo de la historia es la propiedad de ese capital y la libertad de movimientos de su producción e intercambio, la mano de obra y el propio capital.
Desde la mitad del siglo XVIII hasta ahora ya te sabes la historia: aparición de nuevas tecnologías de producción, transporte y telecomunicaciones que lo hacen todo más barato y alcanzable, generación de riqueza a niveles previamente inimaginables y su distribución por las diferentes economías mediante la ventaja comparativa, imprenta móvil y conocimiento ciudadano, abolición de la esclavitud y el colonialismo, aparición de los derechos humanos internacionales, ciudades, sanidad, universidades, aumento de la esperanza de vida, la aparición del estado de bienestar y en definitiva la experiencia de la prosperidad.
El sistema capitalista permitió por primera vez en la historia la desaparición del poder divino del destino que nos anegaba a nuestra condición de socialnacimiento con un futuro oscuro aceptado con resignación y su lugar fue ocupado por tu razón y voluntad.
[2] McCloskey, Deidre (2004). Roderick Floud y Paul Johnson, ed. Review of The Cambridge Economic History of Modern Britain. Times Higher Education Supplement
[3] Expresión que utiliza Fernand Braudel en su obra “La dinámica del capitalismo”
En ocasiones hablo con amigos y colegas de trabajo de la dificultad que conlleva ser autónomo, freelance o emprendedor.
Todos llegamos a la misma conclusión: el problema es el nivel insufrible de impuestos que hay que pagar. Esto es lo que se conoce como represión fiscal.
La otra conclusión a la que llegamos siempre es que no nos extraña que la recaudación respecto al nivel de imposición fiscal sea baja. Simple y llanamente es imposible. No se puede. Si lo analizas detenidamente, con unos ingresos de «nómina normal» las obligaciones fiscales se lo van a comer todo.
Yo pongo siempre un ejemplo. Si eres trabajador con nómina lo entenderás mejor todavía. Imagina que sales de la empresa en la que trabajas y pasas a trabajar para ellos como freelance, le facturas a esta 2.000 euros al mes, son 2.000 eurazos, un buen sueldo, muy digno, por tu trabajo profesional. Te frotas las manos.
Veamos lo que sucede:
Todo eso suponiendo que eres un profesional que presta servicios, que no tiene una estructura y que no tiene que pagar alquiler, pago de stocks, etc.
Se lo cepillan todo. Sin contemplaciones.
De esto te das cuenta cuando viajas, cuando ves en los países menos desarrollados que las calles están inundadas de pequeño comercio (¿que ha pasado con el nuestro?). Esto lo digo porque en mis viajes al sudeste asiático y el sur de América (de mochilero), cuando iba por las calles me paraba y veía pequeñas tienditas que tal vez solo te vendían folios, otras solo piñas y así, entonces mi defecto profesional me hacia pensar «¿cómo puede sobrevivir con esto toda esta familia que está aquí sentada?, solo venden cuatro piñas y la calle está llena de locales que venden cuatro piñas», entonces comprendía que lo poco que vendían con su margen quedaba de forma íntegra para el negocio, para la familia; el peaje que tenemos que pagar en España es demasiado elevado como para permitirte el lujo de ingresar poco con tus ventas, con tu trabajo. Esto rompió mi forma de ver las posibilidades profesionales en España, , como lo fue también cuando viajé a Estados Unidos pero allí en otro sentido; ¡la responsabilidad y el riesgo se pagaban!
Yo le llamo nuevo feudalismo. Hay que pagar para entrar y por salir del castillito muchas veces.
Lunes 23 de junio, son las 7:35 h de la mañana y estoy saliendo de la estación madrileña de Atocha con destino a Tudela (Navarra). En el tren me ofrecen prensa y escojo un diario económico, uno de los dos más importantes a nivel nacional español.
Leo el titular en letras gigantescas “La reforma fiscal traerá consumo e inversión” y debajo diez fotografías (si, diez) de expertos sobre la materia, socios de las principales multinacionales de auditoría, abogacía y fiscalidad.
Todo muy bonito.
Abro las páginas centrales y veo a página tendida un sinfín de afirmaciones sobre las bondades de la nueva reforma del gobierno. Parece un publirreportaje. Inversión, empleo, gasto privado en alza. Quiero comprarlo.
El hecho a relatar es que gobierno acaba de aprobar y poner en marcha una reforma fiscal que supuestamente va a hacer que los pensionistas, autónomos y pequeñas empresas paguen menos impuestos. La noche anterior había leído algunos posts y artículos de mis fuentes independientes habituales. Todo el periódico que estaba leyendo en el tren va encaminado a vender una idea.
A lo largo del día, en pequeños huecos, me informaba sobre el asunto. Ya a la noche en casa, a la vuelta del trabajo, enciendo la televisión y veo un programa de líneas “ideológica” opuesta al periódico, está hablando un conocido economista-tertuliano de los platós, dice que la reforma está “hecha para los ricos”, que “el gasto público corre peligro”, que se trata de “políticas liberales que van a favorecer una nueva burbuja inmobiliaria” y todo el conjunto de clichés relacionados y que te sabes de memoria igual que yo, cual rosario en otra época.
¿Cómo interpretas estas nuevas medidas fiscales?, ¿y si te hubieras quedado tan solo con la información del periódico?, ¿y si solo has visto el programa de la tele mientras cenabas?, ¿y después de escuchar a los dos como yo?
Ninguno de los dos ha contado la verdad, la realidad del asunto, el primero por omisión deliberada y el segundo por ceguera. Es el mismo panfleto vendido de forma inversa.
Pero los dos ya han formado la opinión de mucha gente. Una vez que se forma una opinión en una persona es muy difícil modificarla porque los gustos y hábitos son estructuralmente invariantes en el tiempo. Ese primer impacto es mortal de necesidad, por mucho que luego leas explicaciones coherentes, que las ha habido.