USGAAP & IFRS. USA y Europa, tan distintas tan parecidas

USGAAP vs IFRS

En el último año me ha tocado realizar trabajos de valoración financiera de empresas estadounidenses. La valoración mercantil es la parte que más me gusta de toda mi etapa centrada en la auditoría de cuentas. Que te cayera un trabajo de valoración financiera, por muy complejo que fuese, o, aunque se atisbase un proceso judicial, aun así, era un estímulo.

Este año me ha tocado, pero en empresas estadounidenses, no cotizadas y cotizadas.

La suerte de haber estado tantos años analizando y picando dato sobre miles de cuentas anuales es que tienes una herramienta de análisis muy potente y sobre todo una metodología que te permite empezar en una excel en blanco y construir desde cero el modelo de valoración que necesites, sea lo que sea que tengas delante. Así es como trabajo, leo detenidamente toda la información y creo el modelo desde cero en cada nuevo trabajo sin copiar uno previo, para cuantificar y tomar decisiones.

Mención especial tiene la memoria económica, que no se lee nadie y es donde está la chicha: qué se dice, cómo se dice, lo que no se cuenta y cómo no se cuenta.

La estructura es siempre la misma, aunque la normativa sea diferente. En Europa utilizamos las Normas Internacionales de Información Financiera, en su acrónimo NIIF y su acrónimo en inglés IFRSInterational Financial Reporting Standard.

En Estados Unidos utilizan las USGAAPUnited States General Accepted Accounting Principles.

Aunque tienen diferencias y el enfoque es ligeramente diferentes, en realidad si dominas una la otra es muy similar.

La principal diferencia entre ambas es el enfoque, mientras que las NIIF europeas son principios que puedes interpretar, las USGAAP son reglas específicas que hay que cumplir al pie de la letra.

En este sentido están mejor planteadas las NIIF porque da una margen de actuación, interpretación e implementación mayor y son mucho más adaptables. Aunque vista la evolución de las mismas, vamos hacia las USGAAP en este sentido.

Las USGAAP en cambio siguen la manera de funcionar de la legislación USA, donde cualquier fallo implica que tiene su abogado que te puede demandar si no has hecho de manera literal lo que ponen en el texto. Esto a su vez genera una jurisprudencia infinita.

Dicho de otra manera, en las NIIF europeas pesa más el fondo sobre la forma y en las USGAAP estadounidenses pesa más la forma sobre el fondo.

La verdad es que no hay publicaciones sobre este tema, incluso desde el nivel institucional. Pero es esencial para un proceso de valoración.

Es bonito ir analizando las memorias económicas y diferente documentación que tienen que subir las sociedades cotizadas a la SEC (Securities Exchange Commision) porque vas viendo cómo se refleja la manera de enfocar las cosas de los estadounidenses, su idiosincrasia y su escala de prioridades en cada información y cómo se presenta.

Lo primero que te llama la atención es cómo están presentados el Balance de Situación y la Cuenta de Pérdidas y Ganancias.

El activo en Europa comienza en la parte superior con los activos a largo plazo (no corrientes) desde el menos líquido (el intangible) al más líquido. Luego se pasa los activos a corto plazo (corrientes) que son aquellos que se utilizan en el transcurso del año, en la actividad corriente de los flujos operativos de la empresa. También de menos líquido a más líquido, de manera que la última partida es la tesorería disponible (cuenta corriente, efectivo y equivalente).

El activo del balance USA es justamente al revés. Se presenta de más líquido a menos líquido. Reflejo de la visión estadounidense, la importancia del medio de pago líquido, el enfoque comercial la visión del riesgo y toma de decisiones.

{Hay cosas de la economía estadounidense que te chocan totalmente. Por ejemplo, a nivel operativo el sector bancario europeo le da mil vueltas. En uno de los trabajos que nos tocó en el sector financiero, nos quedamos sorprendidos. Los medios de pago (el cheque) y ciertos mecanismos de funcionamiento son prehistóricos, pero por otro lado tienes a todo Sillicon Valey y la grand innovación tecnológica en el mismo país. Ellos también están en un periodo de cambios.}

Volviendo al balance, el pasivo. Mientras que en Europa el esquema es primero el patrimonio neto (capital, reservas, subvenciones y otros recursos propios en ese orden), luego deuda a largo plazo (pasivo no corriente) y deuda a corto plazo (pasivo corriente), en las USGAAP es justo al revés; deuda a corto plazo, largo plazo y por último el patrimonio neto (equity).

La cuenta de resultados no está organizada por naturaleza de los ingresos y gastos, (sobre todo los gastos), si no por su función. Mientras que aquí tenemos gastos de explotación (consumo de materias primas, productos terminados) y servicios exteriores (energía, profesionales externos, servicios bancarios etc.), allí lo dividen por su función (gastos administrativos, investigación, costes de las ventas etc.), de manera que presentan una hoja de contabilidad analítica (costes).

Aquí tenemos la contabilidad financiera y a partir de ella realizamos la contabilidad analítica, para cálculo e costes, presupuestos etc. En las USGAAP esto está mezclado.

En cualquier caso nuestra cuenta de resultados (Pérdidas y Ganancias), con el Plan General Contable de 2008 que adaptaba las NIIF, presenta un esquema bastante analíico.

Convergen bastante.

En términos generales la información de las USGAAP está totalmente orientada al inversor. En Europa no tanto.

Y eso que la adopción de las NIIF / IFRS europeas fue un cambio brutal.

Hasta 2007 en el plan general contable español, de 1990, era una copia del plan francés. En materia mercantil siempre hemos copiado al país galo, incluido el código de comercio, que es una especie de apartado del código civil.

Siempre ha sido regido en términos garantistas. Muy orientado al acreedor.

Antes los activos se valoraban siempre por su coste de adquisición y los activos financieros eran solo una parte de toda la estructura de activo.

Con el Plan General contable de 2007 se adoptó la normativa financiera internacional europea (primero NIC, ahora NIIF), y el criterio principal de valoración es el de «valor razonable», en inglés «fair value, que es un parámetro y concepto de mercado, más orientado al inversor.

Y casi todo el activo pasó a estar conformado por «activos financieros».

Recuerdo un email que el envié a mi padre, donde le ponía algo así como «bendito el día que tuvimos que adoptar las NIIF a la normativa española», porque en términos generales es la que podemos encontrar (con sus muchos matices) en USA o por ejemplo en Japón. Solo es cuestión de adaptar ciertas cosas, pero con la experiencia esto es relativamente sencillo.

Le ponía esto porque la adopción en su día no estuvo exenta de quebraderos de cabeza y problemas de aplicación, sobre todo a nivel pyme.

Por ejemplo, el primer año que se aplicaba el valor razonable, en las Cuenta Anuales de 2007, que se elaboraban en 2008, entrábamos en la mayor crisis financiera y económica que conocíamos. El problema del valor razonable, como la mecánica de los activos financieros en los mercados cotizados, es que genera efectos de retroalimentación positivos (feedback loops) que son contraproducentes cuando los mercados se disparan o caen a plomo. Como la economía entró en recesión, las valoraciones de los activos «a coste de producción/adquisición» que entonces pasaban a ser valoraciones de mercado, había que depreciarlas, lo que añadía más prédidas a las pérdidas de actividad ordinaria.

La normativa pasaba a ser procíclica en el peor momento, en lugar de la anterior que era contra cíclica (también cuando los mercados y la economía se disparaba, infravalorando los activos de las empresas).

Así que el primer año de aplicación y los dos posteriores fueron duros de narices.

Bueno, pues a pesar de esta convergencia con la normativa de USA, esta última sigue teniendo un enfoque mucho más pronunciado al inversor que la europea.

Todavía no estoy en condiciones de poder afirma cuál de las dos normativas es más adecuada o idónea para un analista, puesto que domino una y la otra es relativamente reciente para mi.

No obstante aquí hay otra cosa curiosa. Como casi todo en USA, o blanco o negro, sin término medio.

La información financiera de las empresas cotizadas es pública y es exquisita. Para un profesional en valoración financiera es el jardín de Edén. Todo lo que pasa por la SEC lo es.

Pero….

Lo que no pasa no hay manera de obtenerlo de manera pública.

En España (en Europa en general) todas las empresas, aunque sea la tienda de golosinas del quiosco) tiene la obligación de presentar sus estados financieros (cuentas anuales) en el Registro Mercantil. Luego por una módica cantidad puedes acudir al Registro Mercantil y descargarte esas cuentas anuales.

En Estados Unidos no es así. Solo te dan acceso si estás en un proceso de posible compra de la empresa. En ese caso tienes que llegar a un acuerdo entre partes, esto se notifica y tienes un periodo de tiempo de X semanas para ir a la empresa y analizar la información (trabajo de Due Dillgence). En ese tiempo nadie más puede hacer lo mismo.

Es un lio, con muchos intermediarios, información confidencial.

Aquí en Europa no hace falta nada de eso. Te descargas la información y ya está.

A excepción de esto, el resto es muy parecido.

Los mercados financieros facilitan tanto la labor. Es increíble la rapidez y eficiencia del proceso.

Bueno, que sigo, pero todo este proceso de valoraciones está absorbiendo mi energía cerebral a tope. La verdad es que estoy disfrutando muchísimo. La intensidad es brutal, pero estoy deseando que suene el despertador a primera hora de la mañana para meterme hasta el fondo de la cueva y encender la antorcha.

Seguimos en la brecha.

2 Comentarios

  1. Me encanta el artículo, pero me encanta aún más la pasión con la que lo vives. Me quedo con la frase «estoy deseando que suene el despertador para encender la antorcha y meterme en la cueva». Te felicito y te envidio (sanamente).

  2. Hola Joa,

    Muchas gracias, me alegro 🙂

    La verdad es que a veces puede ser tedioso, pero siempre es un desafío intelectual que mantiene el estímulo a seguir trabajando.

    Un saludo,

    Jorge

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