Ceteris paribus: rigor vs relevancia

(imagen obtenida de wikipedia)

Para explicar cómo funciona la Ley de la demanda, como en casi todas los desarrollos teóricos, se establecen ciertas hipótesis. Resumiendo mucho, esta Ley nos dice lo siguiente: cuando los precios suben la cantidad demanda se reduce y al contrario,  y cuando la cantidad demandada aumenta el precio se reduce y viceversa. La hipótesis establecida es que debemos suponer que todos los demás factores que no son precio y cantidad demandada, como el nivel de ingresos del demandante, precios de otros bienes parecidos, expectativas, nivel de información del consumidor, gustos, preferencias, nivel de población, competencia, etc, se mantienen constantes.

Como comentaba hace poco en este post, existen diferentes categorías de conocimiento, las categorías epistémologicas. En el caso del famoso Ceteris Paribus de la economía ortodoxa nos encontraríamos ante un analítico a priori. pero ¿qué es esto del Ceteris Páribus¿Qué tipo de afirmación es esta?, ¿Qué clase de conocimiento se esconde detrás de la Ley de la demanda? Recordemos: 

Una declaración de que es verdad simplemente en virtud de los términos utilizados es analítica . Otra forma de decir esto es que una proposición cuyo predicado expresa las ideas conceptualmente ya contenidos (explícita o implícitamente) en el tema es analítica.

Una declaración de que es verdad simplemente en virtud de los términos utilizados es analítica . Otra forma de decir esto es que una proposición cuyo predicado expresa las ideas conceptualmente ya contenidos (explícita o implícitamente) en el tema es analítica.

Puesto que debe ser considerada verdadera en virtud de los significados de los términos utilizados, se trataría de un analítico a priori, es decir, una lógica de orden tautológico, circular, de la cantidad y el precio únicamente.

¿Problema?, que se trata de un tipo de lógica vacía y por lo tanto no tiene nada que ver con la realidad. Como las hipótesis de partidas son tan restrictivas es muy difícil saber si su funcionamiento es empíricamente cierto. Lo único que sabemos es que cuando el oferente sube el precio de sus productos la demanda desciende y viceversa, pero la ley de la demanda no puede establecer cómo se va dando ese cambio, es decir, no tiene capacidad descriptiva. Se muestra en último término verdadera en su resultado final, aunque no es capaz de describir el proceso empíricamente, que es algo totalmente distinto, y solo para un consumidor individual que elige entre dos únicos bienes. Una cosa es el resultado final y otra la capacidad descriptiva.

El problema viene cuando este escenario individual lo trasladamos a la realidad. Por supuesto está demostrado que cuando las hipótesis de partida (ceteris paribus) son alteradas (realidad), la Ley de la demanda deja de funcionar. El comportamiento de un individuo aislado del mundo no es igual al de un mercado con muchas interconexiones e interdependencias complejas de los agentes y el resto de factores nunca es constante.

Debemos recordar que el propósito de esta ley es explicar cómo afectan los precios relativos a las cantidades demandadas, pero nos encontramos con la contradicción de base de que, para que se cumpla dicha ley, debe haber un único consumidor y una única mercancía (en el fondo dos, porque sus curvas de utilidad, que dan lugar a la curva de la demanda, se establecen en la comparación de dos bienes) y por lo tanto deja de tener sentido porque el objetivo para el que se establece desaparece. El modelo se desarrolló para comprender desde un punto de vista abstracto o intelectual la lógica del comportamiento del consumidor, pero no como modelo empírico cuantitativo de la compleja realidad.

El problema surgió cuando los economistas comenzaron a creer que esto es lo que ocurre en la realidad, hasta nuestros días.  La realidad se introduce en el modelito en lugar de lo contrario. En terminología epistemológica es un analítico a priori, una ley que explica muy poco del mundo real pero mucho del mundo abstracto que se había construido para comprender la propia realidad en su esencia.

Llegados a este punto uno se pregunta, ¿para qué tanta elaboración teórica si no se corresponde con la realidad?. La ciencia, por definición, es el conocimiento sistemático de mundo físico o material. La mayoría de las definiciones de ciencia inciden en dos aspectos fundamentales:

  1. el conocimiento sistemático, y
  2. el mundo real (físico). 

Si la disciplina económica aspira a ser una ciencia, necesita:

  1.  herramientas analíticas, y
  2. aplicarlas al mundo real observable (directa o indirectamente).

En definitiva en la ciencia el criterio no es si cierta proposición es verdadera desde un punto de vista lógico y deducible desde un punto de vista tautológico, sino si se corresponde con la realidad.

Aquí la disciplina entra en una dicotomía que parece irresoluble para los economistas ortodoxos; relevancia y rigor. Para estos, el rigor (matemático) está por encima de la relevancia; los economistas están influenciados por las corrientes dominantes de la disciplinas (rigor) y la relevancia depende de la relación entre mundo real y teoría económica a aplicar (neoclásica). Por lo que todo se deriva en rigor.

En nuestros días esta dicotomía se reconoce muy bien en macroeconomía y teoría monetaria, donde el rigor se antepone a la relevancia. Por supuesto en microeconomía esta diferencia es aún mayor, los trabajos y desarrollos de las expectativas racionales y sus desarrollos macro vía microfundamentos es un claro ejemplo de rigor máximo relevancia cero, donde se detalla al milímetro un mundo que no existe. Como exponen muchos economistas, “nuestro credo debería ser relevancia con el mayor rigor posible y no un rigor independiente de la relevancia e intentar responder grandes preguntas”.

El mundo en que vivimos está lleno de intertidumbre, hay pocas certezas, y cuantificar las probabilidades de ciertas magnitudes y eventos suelen ser mas una excepción que la regla. Reducir nuestras expectativas y creencias a un distribución de probabilidad unidimensional parece una quimera.

El rigor debe ser definido en relación a las situaciones a las que se supone debe aplicarse, junto con la coherencia y consistencia de los supuestos y axiomas de la teoría explicativa. Como hemos dicho se presta mucha atención a tema internos de los modelos  sin tener en cuenta las cuestiones externas, aquello que pretenden explicar (analítico a priori).

Por +Jorge Segura